[Día 13] Un libro que me hace reír

Siempre hay libros que hacen reír, unos más que otros, aunque nunca he conseguido reírme tanto con un libro como con una película, pero si hay un libro que me hace reír cada dos palabras y media, es este:

The hitchhiker’s guide to the galaxy
Douglas Adams

Arthur Dent podría calificarse en todo sentido como una persona normal. Un sujeto que vive en un pacífico pueblito a las afueras de Londres, donde ha pasado la mayor parte de su vida. Pero ese día no fue para nada normal: la casa de Arthur estaba en el camino de construcción de una nueva vía de circunvalación, por lo que ésta debe ser demolida. Arthur protesta enérgicamente contra esta acción, y aunque su casa es demolida de igual modo, no tarda mucho en llegar un equipo de demolición vogon que avisa irónicamente que la tierra será demolida para dar paso a una autopista galáctica. Afortunadamente para Arthur, su amigo Ford Prefect, un simpático y singular sujeto que proviene de un planeta del sistema de Betelgeuse y que trabaja para una empresa conocida como la Guía del autoestopista galáctico —o Guía del viajero galáctico dependiendo de la edición del libro— lo salva del terrible destino al cual es condenado el planeta haciendo autoestop, con lo cual se infiltra en una de las naves de la flota Vogona.

Es uno de mis libros favoritos, es lo más absurdo que uno se pueda echar a la cara, como el chiste de los tomates y por eso, me hace reír como una idiota. La película se encuentra entre mis favoritas, evidentemente xDD

Mañana es el día de la toalla. Tengo que acordarme de cogerme una toalla para llevarme conmigo:

A towel, it says, is about the most massively useful thing an interstellar hitchhiker can have. Partly it has great practical value. You can wrap it around you for warmth as you bound across the cold moons of Jaglan Beta; you can lie on it on the brilliant marble-sanded beaches of Santraginus V, inhaling the heady sea vapors; you can sleep under it beneath the stars which shine so redly on the desert world of Kakrafoon; use it to sail a miniraft down the slow heavy River Moth; wet it for use in hand-to-hand-combat; wrap it round your head to ward off noxious fumes or avoid the gaze of the Ravenous Bugblatter Beast of Traal (such a mind-bogglingly stupid animal, it assumes that if you can’t see it, it can’t see you); you can wave your towel in emergencies as a distress signal, and of course dry yourself off with it if it still seems to be clean enough.

Y ahora os dejo, voy a terminar con la instalación de marras. Por suerte, hoy es fiesta y luego puedo sentarme a leer al sol *_____*

Con esto y un bizcocho… Besos
Cris

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *