Los peligros de la montaña

El caso es que para Mária y para mí este fin de semana ha sido de lo más calmado. Nos levantamos tarde, desayunamos tranquilamente en pijama, fuimos a la piscina, vimos películas y charlamos largo y tendido. Para los chicos el fin de semana no fue tal y como lo habían planeado… Principalmente porque Christoph en un momento tonto en una parte supuestamente sencilla del camino se hizo un esguince y ahora nuestras vacaciones en Scuol de camping peligran 😛 Por suerte Christoph llevaba sus botas de montaña tochos total y le sujetaron bien el pie al caer, así que pudo volver al coche por su propio pie. Con otro tipo de calzado tendría que haber ido el REGA a buscarlo v.v

Dentro de lo malo del fin de semana, oye, España ha pasado a semifinales por primera vez en 60 años y, aunque lo veo chungo contra los alemanes, más por la eficiencia de estos en meter goles que por la calidad de su juego, el momento ya es suficientemente histórico :))

Y en general no tengo mucho que contaros. Mi carrera como lectora voraz se ha parado en seco con “The Keeper’s daughter” de Gill Arbuthnott y “One day” de David Nicholls. Éste último lleva en las listas de más vendidos en Suiza y Alemania desde hace semanas y por eso me lo compré. Por eso, y porque la historia promete y de momento, promete, pero tengo la impresión de que no me va a gustar el final. Esto es una novela para adultos, donde las cosas son agridulces (la primera te la cascan en el capítulo 3), no hay happy endings como los que se leen en los libros para adolescentes… ¿Por qué será esto? ¿Es que cuando nos hacemos mayores perdemos la capacidad para ilusionarnos? ¿O es que prefieren tenernos engañados mientras crecemos para que cuando lleguemos a determinada edad posemos los pies sobre la tierra y nos asquee todo lo que no sea agridulce o dramático? Pues me importa un bledo… A mí me gustan los happy endings y me seguirán gustando con 74 años, no te fastidia 😛

Cambiando de tema, desde hace un par de días tengo un “sueño” recurrente. En realidad no es un sueño propiamente dicho, porque yo esos no los recuerdo casi nunca, es más una idea que se me viene a la cabeza en los minutos previos a quedarme dormida (seguro que esa fase del sueño tiene un nombre, pero yo no tengo el gusto). Diría que, si llevase semanas escribiendo, sería una buena idea para una nueva historia… Lo más recurrente es un chico en un instituto, popular, pero sin vanidad ni pretensiones, pegado a una cámara de fotos desde siempre, creativo, original, divertido, no especialmente guapo, pero con ojos bonitos, y una chica (wow, ¿no me digas? xD), geeky, pero bonita, vamos que una cosa no tiene porqué quitar la otra, pelín friki (lógico es una geek v.v), sarcástica, segura de sí misma… Ella es la musa de él y la protagonista de una de sus fotografías más conocidas y en general, la protagonista de toda una monografía que le reporta un premio y una beca. Ahora me diréis: ¿Y? Y yo contestaré encogiéndome de hombros porque evidentemente no tengo ni la más remota idea a dónde puede llevar esto (aparte de a un típica historia de adolescentes, de esas que tanto me gusta leer) fO.o

En fin, ya os contaré si al final tengo dos semanas de vacaciones o solo una o una de spa y otra de sightseeing con L o qué… ¬¬

Ahora me voy pa casa que es lunes y no he dao pie con bola v.v

Con esto y un bizcocho… Besos
Cris

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